Paola — Volver a encontrarme me devolvió mi esencia, mi fuerza y mi libertad emocional
“Este proceso me ayudó a reencontrarme conmigo, recuperar mi fuerza y sentirme emocionalmente libre.”
Comencé este proceso con Ana en uno de los momentos más difíciles de mi vida. Una amiga me la recomendó cuando estaba atravesando la ruptura de mi matrimonio, una relación de cinco años con el padre de mi hijo. Me sentía completamente perdida: mi autoestima estaba por el piso, vivía con ansiedad, tristeza profunda y una sensación constante de no valer nada. Me culpaba por todo, incluso por haber sostenido sola durante tanto tiempo una relación que ya había dejado de tener equilibrio.
Cuando inicié las sesiones estaba en negación y llena de dudas sobre mí misma. Pero con la guía de Ana empecé a verme con más claridad. Descubrí heridas que había ignorado por años, entendí mi apego ansioso y reconocí que muchas de las emociones que yo confundía con amor venían del miedo y la necesidad afectiva. Con su acompañamiento, comencé a reencontrarme conmigo misma.
Poco a poco recuperé mi amor propio, mi seguridad y una paz que pensé que no volvería a sentir. Aprendí a aceptar la realidad sin destruirme por ella, incluso cuando, a los pocos meses, él inició otra relación. En lugar de caer, me levanté. Empecé a disfrutar mi soledad, a reconocer mi valor y a entender que no tengo que retener a nadie para sentirme acompañada.
Hoy me considero una mujer más consciente, más fuerte y más centrada. Entendí que mis límites importan, que el amor propio se alimenta día a día y que merezco reciprocidad, respeto y tranquilidad. Dejé atrás el rencor: no siento odio ni dolor; es el padre de mi hijo y nada más. Ahora elijo con calma, con inteligencia emocional y desde un lugar interno más firme.
Gracias a este proceso aprendí a valorarme, a no mendigar amor, a no rogar atención, y a reconocer que soy suficiente. Hoy vivo con claridad emocional, con seguridad y con una serenidad que jamás imaginé. Siento que merezco lo bueno, lo verdadero y lo que está alineado conmigo.
Agradezco profundamente a Ana por su presencia en un momento en el que no podía verme con claridad. Su guía, su paciencia y su forma de acompañarme hicieron posible un cambio que transformó toda mi vida. Más que un proceso, fue un reencuentro conmigo misma.
— Paola— Separada, mamá de Manuel (5), Sofi(10), Isa (17). Espańa