Marián — Volver a mirarme me permitió acompañar con más amor a mis hijos
“Aprender a mirarme con honestidad me ayudó a acompañar a mis hijos desde un lugar más amoroso y consciente.”
Querida Ana y queridas todas: desde México les saludo y me presento. Soy María Antonieta Fernández Casas, pero me dicen Marian, y así es como me conoce Ana. Durante un tiempo solo leía los mensajes del grupo sin animarme a participar; por timidez y por un cansancio emocional que me acompañaba desde hacía meses. Hoy me siento lista para compartir un poco de mi historia.
Tengo 21 años de casada y tres hijos. Mis hijas mayores, de 21 y 18 años, viven solas en Europa. A veces me pesa la distancia, pero también es una enorme alegría ver cómo van construyendo su propio camino con autonomía y convicción.
En casa está Esteban, mi hijo menor, que tiene 15 años. Acompañar la adolescencia me desafió profundamente: tuve que aprender a escucharlo más allá de mis miedos, a elegir mis batallas, y a estar presente sin invadir. Ese fue uno de los motivos por los que busqué este proceso con Ana.
Durante este tiempo he ido mirando mi historia, mis vasijas, mis patrones, y el modo en que crecí. Entenderme mejor me permitió comprender también cómo me relacionaba con mis hijos. No fue un proceso fácil, pero sí profundamente liberador: me ayudó a encontrar un lugar más amable dentro mío, y desde ahí, un modo más claro y amoroso de acompañarlos.
Hoy vivo mi maternidad con más calma y más confianza. Agradezco a Ana por su guía y a esta comunidad por sostener con tanta verdad. Me alegra por fin presentarme y formar parte de este espacio que me inspira y acompaña cada día.
— Marian, mamá de tres. Vive en México.